La Audiencia de Gipuzkoa juzga esta semana a un varón para quien el Ministerio Público solicita una condena de 15 años de prisión, acusado de someter a agresiones sexuales continuadas a la hija de su pareja. El escrito de la Fiscalía detalla que los abusos se habrían producido de manera reiterada tanto en Cataluña como en Irun, aprovechando el procesado el vínculo de convivencia familiar para realizar penetraciones a la menor. El juicio, que se desarrolla entre el miércoles y el jueves, analiza la gravedad de unos hechos que se habrían prolongado durante varios años en el ámbito doméstico.
La víctima, que en el momento en el que comenzaron los abusos solo tenía 11 años, cuenta además con una discapacidad intelectual reconocida del 49%. Según la acusación, el agresor se valió de la minoría de edad y de la especial vulnerabilidad de la niña para perpetrar las agresiones de forma «continua» y sin que fueran detectadas inicialmente. Dada la edad de la víctima y sus circunstancias personales, la Fiscalía califica los hechos como un presunto delito de agresión sexual con penetración a menor de 16 años, solicitando además medidas de libertad vigilada y alejamiento.
El entorno de los hechos se sitúa en el domicilio familiar donde el encausado convivía con la madre de la menor y otros niños de corta edad. Tras residir cinco años en Tarragona, la familia se trasladó a Irun, donde permanecieron siete meses antes de que se judicializara el caso. Durante toda esta etapa, el acusado habría mantenido su conducta delictiva bajo el mismo techo que el resto de la unidad familiar, una situación que, según la acusación pública, agrava la traición de confianza y el daño psicológico causado a la menor durante su infancia y adolescencia.