Gipuzkoa ha cerrado el ejercicio 2025 con unas cifras de criminalidad alarmantes en lo que respecta a la libertad sexual. Según el balance oficial publicado recientemente por el Ministerio del Interior, el territorio alcanzó un máximo histórico de 96 agresiones sexuales con penetración durante el pasado año. Estos datos reflejan una realidad estremecedora: en la provincia se contabilizan, de media, ocho violaciones cada mes. El incremento general respecto al año anterior se sitúa en un 6,7%, consolidando una tendencia al alza que preocupa profundamente a las autoridades y a las organizaciones de apoyo a las víctimas.
El análisis pormenorizado por municipios revela que el repunte no es uniforme, cebándose especialmente en localidades como Donostia y Zarautz. En la capital guipuzcoana, las denuncias por este tipo de delitos han experimentado un crecimiento del 33%, mientras que en la villa costera de Zarautz la estadística se ha disparado de forma exponencial con un aumento del 200%. Estas cifras ponen de manifiesto una crisis de seguridad para las mujeres en puntos clave del territorio, donde la intensidad de las agresiones registradas ha roto todos los techos estadísticos previos.
Este preocupante balance de 2025 llega tras dos años consecutivos de incrementos constantes en las denuncias por violación. El hecho de que Gipuzkoa roce ya el centenar de casos anuales sitúa la lucha contra la violencia sexual en el centro del debate público, exigiendo una revisión urgente de las medidas de prevención y protección. Las instituciones enfrentan ahora el reto de analizar las causas tras este salto cualitativo en la criminalidad, en un escenario donde las violaciones con penetración han pasado de ser episodios aislados a marcar una estadística de máximos nunca antes vista en el territorio.